Probablemente las frutas, junto con el pan, sean los comestibles que poseen una carga simbòlica mas fuerte. Las propiedades digestivas y refrescantes de una fruta no pueden ser igualadas por ningùn otro alimento en el mundo. Julio Camba afirma que la fruta es lo mejor para terminar una buena comida. “Despuès de las excitaciones artificiales que ha recibido el paladar -escribiò en La casa de Lùculo- nada puede reposarlo tanto como el sabor natural de la fruta. Està bien una hora de arte, pero hay que volver a la naturaleza.”
Ya unos 6.500 años antes de Cristo, tribus que vivìan cerca de los lagos suizos formaron las primeras comunidades civilizadas de la historia. Estos grupos dejaron rastros de haber cultivado nueces y manzanas verdes, rojas y amarillas que que consistìan principalmente en una gran corazòn con muy poca pulpa. En asentamientos prehistòricos descubiertos por esas zonas, se han hallado restos carbonizados de manzanas, señal de que ya habìan aprendido rudimentos de cocina.
Tan fuerte es la capacidad simbòlica de algunas frutas, que segùn el Antiguo Testamento fueuna manzana la probadora de tentaciòn que condujo al pecado original, principio y fin de todos los males humanos. Algunos estudiosos han afirmado que la autèntica situación geográfica del jardìn del Edèn era el norte de China, donde la fruta màs comùn era el albaricoque silvestre y, por lo tanto, la fruta de la perdiciòn no puede ser una manzana. A su vez, leyendas de indìgenas de algunas islas del sureste asiàtico sitùan a nuestros ancestros en sus tierras y creen que el pecado original consistiò en devorar un platano y que ya expulsados del paraiso cubrieron sus partes pudendas con las grandes hojas del mismo àrbol.
No se conoce con seguridad el lugar de origen del manzano, pero es probable que el àrbol proceda de la regiòn comprendida entre los mares Negro y Caspio. Y las manzanas fueron muy apreciadas por griegos y romanos.
Prueba del fuerte peso que tienen las manzanas en el imaginario de los hombres son las historia reales que vinculan personajes històricos con esta fruta. Asì que al igual que se habla de los hombres notables de la historia, bien se puede uno referir a manzanas notables en la historia.
Las manzanas de Pyban eran supuestamente capaces de alimentar a los pigmeos de dicha isla simplemente con su aroma. Las del Sodoma se decìa que se convertirìan en polvo en la boca de quien se atreviese a probarlas, arruinàndole el bocado.
La mitologìa nòrdica habla de las manzanas de Iduna, esposa del dios de la poesìa, que mantenìan a todas las deidades eternamente jòvenes. Las manzanas cantora de Libia estaba guardada para un dragòn de tres cabezas y tenìa el poder de concederles el poder de la sabidurìa o la astucia a quienes lo olìan. Los turcos, por su parte, creìan que habìa un manzano a la derecha del trono de Dios y que nadie, ni aun los àngeles, podìan subir màs alto que sus ramas. Tres fueron las manzanas de oro que distrajeron a Atalanta, quien detuvo su carrera para recogerlas y perdiò una carrera contra Hipòmenes, con quien debiò casarse al haber caìdo en su ardid. Una manzana fuè el instrumento que Discordia, divinidad malhechora que usò para dar rienda suelta a su resentimiento con los dioses del Olimpo.
Otras cargan su historia con sòlo nombrarlas, tal es el caso de la manzana de Blancanieves, la de Newton, la de Adàn -que en lospaìses anglosajones equivale a nuestra nuez o bocado de Adàn- o la manzana a la que el suizo Guillermo Tell debiò disparar una flecha colocada sobre la cabeza de su hijo cuando fue capturado por el rey de Austria.
Mitos aparte, una tragedia contemporànea estuvo muy ligada a las manzanas . El nombre de Apple, la firma que fabrica computadoras, se dice que proviene de las “manzanas de Turing”, en mensaje a uno de los pioneros de la computaciòn, quien tras ser procesado por su homosexualidad, se suicidò comiendo manzanas envenenadas en 1954.
“Muertes frutales” podrìa ser una categorìa cuando se narran històricas muerte. Gabrielle D’Estrèes, en el siglo XIV, amanate de Enrique IV de Francia, muriò por comer una naranja. O eso hicieron creer sus asesinos, no lo sabemos. Anacreonte, el poeta griego, muriò ahogado por uan uva dura como un guijarro.
Alejandro Magno buscò durante muchos años una pociòn para alcanzar la vida eterna. Durante una expediciòn se cruzò con algunas manzanas que supuestamente habìan sido usadas por ciertos sacerdotes inmortales, que las habìan tenido por ùnico alimento durante cuatrocientos años. Alejandro Magno siguió su receta, aunque muriò de fiebre tifoidea a los treinta y tres años de edad.
En Macedonia era costumbre servir en los rituales funerarios frutas acompañadas con ensaladas y purès, aderezados con miel y nieve. Los monjes de Europa oriental usaban en el siglo XIV moras como una de las tintas con las cuales iluminaban sus manuscritos.
Los alquimistas consideraban este fruto como un elixir para una larga vida. El rey Carlos V el Sabio, en Francia, llegò a tener 12.000 plantas de moras en sus jardines reales. Al igual que Alejandro Magno, debiò de haber sufrido una gran decepciòn cuando, a los cuarenta y tres años de edad, se encontrò en su lecho de muerte.
Luis XIV de Francia tenìa una gran pasiòn por los vegetales y las frutas. De hecho se dedicò a desarrollar la jardinerìa como disciplina. Sus magnìficas fiestas reales culminaban con confituras y gelatina hechas a base de las frutas que crecìan en los jardines e invernaderos reales, y servidas en cuencos de plata. El plato preferido del Rey Sol fue siempre las fresas al vino.
Tres milenios años antes de Cristo los mangos ya eran cultivados al noreste de la India.
En Egipto, ayudados por los avances en las tècnicas de irrigaciòn, las inundaciones del Nilo aseguraban la fertilidad de la tierra. Entre las frutas que cosechaban en tiempos de faraones, las grananadas fueron las que tuvieron en abundancia. A ellas se les atribuyò un especial poder màgico, ya que era la ùnica fruta inmune al ataque de gusanos que asolaban constantemente otras cosechas. Tambièn se las tenìa como un sìmbolo de fertilidad en virtud de sus numerosas semillas.
La mismìsima Cleopatra era una gran amante de los higos. Seirs milenios años antes de Cristo, el higo se convirtió en una de las principales fuentes de alimentación entre los griegos. La zona de Attica, que incluìa Atenas, era muy famosa en su tiempo por sus exquisitos higos, obsesiòn para todo griego, rico o pobre. Solòn, gobernador de Attica, declarò ilegal la exportaciòn de higos sòlo para que en su tierra hubiese suficientes para todos.
Las bananas, originarias del sureste asiàtico, se vieron por primera vez en Inglaterra en elsiglo XVII.
Hacia el año 58 a.C. las cerezas gozaban de garan popularidad entre los griegos, romanos y chinos. El cerezo venìa siendo cultivado desde varios siglos atràs tanto por los griegos como por los egipcios. Lùculo se ocupò de importar cerezos de fruto amargo a Roma desde Turquìa tras su victoria sobre Mitrìades VI, rey de Ponto, al norte de Asia menor. El general romano adoptò el estilo de vida de los griegos influidos por Oriente Pròximo. A su regreso de infatigables t destructoras batallas, su ejèrcito llevò otros alimentos lujosos a Roma, como los melocotones. Como prueba de la pasiòn de estos pueblos por estas frutas, se dice que Lùculo se suicidò cuando se dio cuenta de que se estaba quedando sin cerezas.
En el siglo XVIII Robespierre fue duramente criticado por sus camaradas por las lujosas ostentosas piràmides de naranjas con las que invitaba a sus huèspedes. Al norte de Europa las naranjas son, todavìa, una rareza, y suelen presentarse en conserva, se emplean como decoración de mesa o se ofrecen como obsequio.
Aconsejaba Julio Camba desdeñar siempre las frutas ajenas su entorno natural por estar fuera del lugar y tiempo que les corresponden: “Yo he estado en el Tròpico -afirma vehemente-, donde probè las frutas màs variadas, y me parecìa encontrarme en los primeros dìas de la Creaciòn, cuando todo se encontraba aùn sin clasificar ni depurar”
de "Historias curiosas de la Gastronomìa"
Lilian Goligorsky
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